lunes, 27 de febrero de 2012

Espiritualidad ( ver video )




¿Qué es la verdadera “espiritualidad”? ¿Qué es ser “espiritual”? ¿ Cómo se es “lleno del espíritu”? ¿Qué implica el “bautismo en el espíritu”? ¿Cómo cristianos, logramos andar en el Espírtu? ¿Es posible vivir la verdadera espiritualidad, como nuevas criaturas, inmersas en nuestra realidad postmoderna hoy?
La vida de la humanidad ha estado marcada por una búsqueda de lo espiritual, de lo mágico, de lo religioso. Yo misma en estos momentos he elegido este tema por el interés que de forma natural tiene todo lo que se refiere a lo espiritual, tanto dentro del cristianismo como fuera de él.
Debido a que sobre este tema, muchos han planteado interrogantes, han formulando preguntas (más o menos filosóficas, más o menos teológicas),ha hecho que alrededor de este tema exista una inmensa nube de opiniones que a veces nos abruma y nos confunde.
Mi intención es interrogar a la Palabra de Dios y ver en ella los indicios que nos dirijan a entender que es la verdadera espiritualidad. Creo que en este camino hay que hacer algunas paradas obligatorias para llegar a un final lo más acertado posible.
Nos detendremos un momento en los significados y énfasis que existen sobre lo espiritual antes de Cristo, en el A.T. Después entraremos en la espiritualidad según la forma en que habla el N.T., cómo la entendió el mismo Jesús y después de él sus discípulos, deteniéndonos en el pensamiento paulino.
Puesto que los escritos paulinos no son estériles tratados de doctrina, sino cartas dirigidas a personas concretas, y éstas personas tenían su propia forma de ver la espiritualidad (tal vez distinta a la que tengo yo hoy), será importante tener en mente la introducción a los significados de “Espíritu” en el A.T y N.T, para centrarnos correctamente en los escritos paulinos. Voy a intentar basar mi argumentación con un apoyo escritural lo más completo posible, intentando respaldar cada argumento con una porción de las Escrituras, persiguiendo que sean las Escrituras las que nos hablen y no mis propias opiniones y prejuicios o las de otros autores, confiando en el poder de la Palabra de Dios para iluminar nuestras vidas, según sus promesas.
“Sin embargo, entre los que ya han alcanzado la madurez en su fe sí usamos palabras de sabiduría. Pero no se trata de una sabiduría propia de este mundo ni de quienes lo gobiernan … hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría secreta que él, desde la eternidad, ha tenido para nuestra gloria…“Dios ha preparado para los que lo aman cosas que nadie ha visto ni oído, y ni siquiera pensado.” Estas son las cosas que Dios nos ha hecho conocer por medio del Espíritu, pues el Espíritu lo examina todo, hasta las cosas más profundas de Dios … solamente el Espíritu de Dios sabe lo que hay en Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que entendamos las cosas que Dios en su bondad nos ha dado.
Hablamos de estas cosas con palabras que el Espíritu de Dios nos ha enseñado, y no con palabras que hayamos aprendido por nuestra propia sabiduría. Así explicamos las cosas espirituales con términos espirituales.
El que no es espiritual no acepta las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son tonterías. Y tampoco las puede entender…Pero aquel que tiene el Espíritu puede juzgar todas las cosas…“¿Quién conoce la mente del Señor?...Sin embargo, nosotros tenemos la mente de Cristo.”

Fenomenología de la Religión


Fenomenología religiosa



Concepto: La palabra fenomenología deriva del término fainomai que significa “aparecer”. De este modo lo real es lo que aparece al sujeto. Sin embargo, esta realidad no es detectable a primera vista, por lo cual debe ser des-cubierta, re-velada en su profundidad. Sólo así aparece lo real.

La fenomenología reacciona contra el positivismo científico, que identifica lo real con lo objetivable, es decir, con lo verificable empíricamente en un proceso de causa-efecto, por lo tanto, la fenomenología descubre que lo real en su profundidad esencial, es in-objetivable.

Lo anterior significa que el carácter in-objetivable de la realidad profunda determina que no hay objeto sin sujeto, y es este último el que constituye la realidad esencial. Por tanto, el sujeto es el que da la dimensión de sentido o intencionalidad (“epojé”)

La fenomenología fue fundada por Edmund Husserl (1859-1938) y en ella se destacan dos rasgos fundamentales:

a) se trata de un método que consiste en describir el fenómeno, es decir, aquello que se da inmediatamente. La fenomenología representa una actitud radicalmente contraria a todos los rasgos que dominan al siglo XIX.

b) Su objeto los constituye la esencia, es decir, el contenido inteligible ideal de los fenómenos que es captado en visión inmediata: la intuición inmediata (Wesensschau)

La regla primera y fundamental del método fenomenológico es la conciencia que pone originariamente, que avanza hacia “las cosas mismas”, entendiendo por “cosas” aquello que “vemos”, estar delante de nuestra conciencia. Esto no significa que haya algo desconocido que se oculta detrás del fenómeno. La fenomenología no pregunta por lo subyacente, ella no busca establecer si es real aquello que se muestra o un fenómeno, sino lo dado. Consiste en mostrar aquello que se halla presente y en esclarecer esto que se nos da. No explica mediante leyes, ni a bases de principios, sino que ve, inmediatamente, lo que se halla ante la conciencia, su objeto. La fenomenología se orienta hacia lo objetivo, no le interesa el concepto subjetivo, sino aquello que es sabido, amado, dudado, odiado etc. (Bochenski.1997).

A fin de completar la idea del concepto; daremos un ejemplo sencillo: todos hemos tenido la ocasión de abrir una botella con tapón de corcho (vino o champagne), si lo vemos desde el método positivista, tendremos que remitirnos al efecto-causa, es decir, la causa que produjo su materia y su forma determinada, de este modo llegaremos a la máquina de fabricar tapones de corcho y al árbol de cuya materia se sacó el corcho. Cuando abordamos el objeto; de esta perspectiva positivista, cuyo proceso es el efecto-causa, la botella que es el sentido o intencionalidad del corcho, pasa a un segundo plano. Aquí es preciso dejar claro lo siguiente: la realidad profunda de este tapón de corcho no se exime de su explicación objetiva de causa a efecto, pero la trasciende por la dimensión de su sentido inobjetivable. Sin la dimensión de sentido, nos quedaríamos sin comprender qué es realmente ese tapón de corcho. No habría plena objetividad y es ésta la crítica que la fenomenología le hacer al positivismo reduccionista. (Bentué. 2001)

La fenomenología aplicada al comportamiento religioso del ser humano es lo que nos interesa ver en el siguiente apartado.